sábado, 20 de febrero de 2016

Yoga y Cábala

Cuando el dedo señala la luna, el imbécil mira el dedo”
(Proverbio chino)

Patanjali
El Yoga, o los Yogas, y la Cábala, representan la cumbre de la tradición espiritual de oriente y occidente. Recordemos que Dion Fortune define la Cábala como “El Yoga de Occidente”. Nacidos en el seno de religiones tan distintas como el hinduísmo y el judaísmo, son quizás anteriores a ellas, pues la Cábala como tradición oral se remonta al patriarca Abraham, y no puede hablarse de judaísmo antes de Moisés. En cuanto al Yoga, Patanjali compila en sus Yoga Sutras una enseñanza que se remonta a más de 2500 años AC, pues ya es mencionado en los Vedas y en los Upanishads. El proverbio chino nos advierte de la necedad de fijarse en el dedo –la tradición particular- en vez de mirar a la luna –la Verdad a la que apunta, pues, cómo veremos más adelante, Yoga y Cábala tienen mucho en común.
YOGA es una palabra sánscrita que significa literalmente: unir, juntar, soldar, y está tomada de la raíz sánscrita yuj, unión. Metafísicamente alude a la unión de Purusha y Prakriti, Esencia y Sustancia, o Espíritu y Materia, los dos polos, activo y pasivo de la manifestación, y referido en el hombre a la unión de Atman (el Sí Mismo) y Brahman (el Absoluto), o alma espiritual y Realidad Suprema. El Vedanta Advaita afirma la unidad básica entre ambos, unidad que no experimentamos en el estado de dualidad en el que opera nuestra mente. Es por ello que Patanjali define el Yoga cómo “la cesación de las fluctuaciones de la mente. Cuando cesa la agitación de la mente (pensamientos, emociones y sensaciones fluctuantes) surge el estado real del YOGA. Entonces QUIEN VE queda establecido en su Naturaleza Original. 
En primer lugar destacaremos la tradición oral tanto en el Yoga como en la Cábala, tradición que subraya la necesidad de un maestro, gurú o rabbí. La palabra Upanishads (uno de los textos más importantes del yoga) significa precisamente “sentarse junto a” en alusión al maestro y los discípulos. La devoción al maestro, la total entrega a su enseñanza, son comunes a ambas tradiciones, pues el maestro no es ya un hombre cualquiera, ha trascendido su condición individual, y se ha se ha liberado de toda atadura, ha descubierto por fin quién es realmente, y esto nos lleva a la cuestión principal:

¿Qué es la Realidad Ultima?
En los Yoga Sutras se afirma que lo Real se halla más allá del tiempo, del espacio y de la causa, por lo que será constante, siempre idéntico a sí mismo, no determinado, infinito. Se le dá el nombre de Brahman (no confundir con Brahma), por encima del sujeto y del objeto, fuente de la Existencia, Inteligencia y Dicha (Sat, Chit, Ananda), más allá de toda descripción. Brahman es no-dual, uno sin segundo, y puede distringuirse un Brahman Nirguna (sin manifestación), y un Brahman Saguna, manifestado, al que se conoce como Ishvara. Ishvara se manifiesta como el Creador (Brahma), el Preservador (Vishnu) y el Destructor (Shiva) del universo.

En la Cábala este Infinito es llamado En Sof, o Ain Sof (sin límites). “Llamamos Infinito a lo que nadie comprenderá jamás, a lo que no tendrá fin porque nunca tuvo principio” (Zohar). “Debes saber que todo lo que es visible y todo lo que pueda ser captado por medio de la capacidad del corazón humano es limitado, y todo lo que es limitado tiene un fin, y todo lo que tiene un fin carece de valor. Partiendo de esta constatación, lo que no es limitado debe llamarse Infinito –En-Sof- y que es indiferenciación absoluta en la unidad perfecta sin alteraciones. Si algo es infinito, nada existe que sea exterior(El Bahir). El En Sof es la fuente de toda existencia, el uno sin segundo, Si preguntamos ¿Qué es? la respuesta es Nada, Ayin (אין) puesto que nada puede decirse sobre ello, está más allá de toda comprensión. El En Sof es el origen de las Sefirot, como emanaciones de su manifestación.

Para acercarse a la comprensión de esta Realidad Ultima el Vedanta Advaita tiene un método conocido como neti neti (ni esto, ni aquello), método que parte de la base de que el conocimiento racional del Absoluto es totalmente imposible, pues el propio conocimiento como tal requiere de un conocedor, el sujeto, y un objeto que se pretende conocer, en este caso Brahman, pero cómo éste no es precisamente un objeto, no es posible definirlo con atributos, y por ello la negación de todo aquello que no es puede llevarnos a lo único que no es posible negar: el Ser
Por su parte la Cábala tiene una vía similar, la llamada vía del no, vía que por medio de la negación despoja a Dios de todos sus atributos: “El En Sof no está diferenciado por nada, y todo se une en su indiferenciación, pues en su seno todo es indiferenciado” (El Bahir).

La Realidad Ultima es pues para ambos, Yoga y Cábala, NO DUAL, más allá del tiempo y del espacio, y, en origen, SIN MANIFESTACION, y se conoce como Brahman Nirguna en el Yoga, y En Sof en la Cábala. Cuando en este estado original surge la consciencia: el pensamiento “Yo Soy”, entonces el Noumeno se refleja especularmente en el universo fenoménico. Para verse a Sí Mismo el Noumeno se objetiviza en fenómeno, y surge la primera dualidad básica: la polaridad de lo activo (Purusha) y de lo pasivo (Prakriti). Asímismo para que los fenómenos puedan desarrollarse surgen el espacio y el tiempo. En la Cábala, En Sof se manifiesta como El Uno en la primera sefirá, Kether, con el pensamiento “Yo soy el que soy” (Ehié aser ehié), y la polaridad básica de lo activo y pasivo, espacio y tiempo, masculino y femenino, en las sefirot de Jokmáh y Bináh respectivamente.

Bhakti Yoga y Cábala Extática

"El que Me percibe en todas partes y todo lo percibe en Mí no puede nunca perderme a Mí, 
ni el puede perderse para Mí"
Bhagavad Gita
La unión mística con la Divinidad es la meta de muchas tradiciones espirituales, desde la escuela pitagórica hasta el sufismo. Para alcanzarla, el Yoga y la Cábala presentan métodos que utilizan predominantemente el sonido de fonemas o palabras sagradas.
Krishna conduce el carro de Arjuna
El Bhakti Yoga es una de las vías del Yoga, junto con el Karma Yoga (vía de la acción) y el Jñana Yoga (vía del conocimiento) descritas en el Bhagavad Gita. Bhakti significa devoción, y proviene de la raiz verbal “participar, tomar parte”: El yogui toma parte en literalmente la Divinidad por medio de la rendición, la devoción, el servicio, el culto, y por último es involucrado en la unión mística con la Divinidad. La práctica más habitual es la recitación de mantras, frases, palabras o sílabas sagradas que se utilizan como medio para entrar en un estado de conciencia que permita el silencio mental necesario para la recepción de la experiencia transcendente. El principio de un mantra es el concepto básico de que el sonido es vibración, y toda vibración a su vez genera energía y por lo tanto tiene la habilidad de generar cambio en el campo donde se introduce. Se cree que los mantras se originaron en tradiciones védicas, en las que las palabras han sido consideradas como poderes creadores o destructores.
La Cábala Extática, difundida por el cabalista sefardí Abraham Abulafia, aspira en su práctica al debekut דבקות o unión con Dios, finalidad de toda experiencia mística. Abulafia propone una técnica de meditación que incluye combinaciones con las letras del alefato y vocalizaciones de dichas letras, acompañadas de determinados movimientos e incluso respiraciones, que algunos asocian a las técnicas del pranayama yóguico: Cuando empieces a pronunciar la letra, empieza a mover la cabeza y el corazón: el corazón, mediante el intelecto, porque es un órgano interno, y la cabeza, por sí misma, pues es un órgano externo…”. Los mantras son en este caso las propias letras hebreas, cuyo carácter sagrado se fundamenta en que mediante ellas todo el universo fue creado (SeferYetziráh). Otra modalidad sería la recitación de nombres divinos, recitación que se acompaña de determinados movimientos. La recitación del nombre divino es también utilizado por los devotos de Rama (encarnación de Vishnu y héroe del Ramayana) para el mismo fin.Y hablando de mantras, el mantra por excelencia evoca la vibración primigenia que da origen al universo: el OM.

El sonido de la Creación
                “En el Principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios
(Juan 1:1)
OM es la vibración cósmica que da origen al universo, la sílaba sagrada, la expresión directa de Brahman. Sus tres letras (A-U-M) se identifican con la Creación (Brahma), la Preservación (Visnu) y la Destrucción (Shiva), la Trimurti que representa el devenir continuo de toda la manifestación, manifestación que llegará a su fin en el Pralaya (disolución), cesando la vibración y retornando al Silencio Infinito.
El Unico Infinito hizo vibrar una parte de Sí Mismo transformándola en dos, y después en muchas más, hasta que la vibración cósmica originó las estrellas, las galaxias, los planetas, las flores, los árboles y el cuerpo humano” (La esencia de la autorrealización. Paramahansa Yogananda)

AUM forma parte de la designación divina de Brahman, SAT TAT AUM, las tres palabras inspiradoras del alma: SAT (Realidad, Verdad), TAT (“Eso”, el Eterno Sin Nombre) AUM (Vibración Creadora)

El OM se identifica con la Madre Divina, ya que representa el aspecto femenino de Dios, su manifestación como Universo. Para el cristianismo sería el Espíritu Santo. Para la Cábala es la Shekináh. En el Arbol de la Vida las palabras sagradas se corresponderían con:
SAT         El Absoluto. Sat Chit Ananda                     Sefirá de Kether
TAT         Kuthastha Chaitanya o Conciencia Crística      Sefirá de Tiferet
AUM        Vibración cósmica, Shekináh                     Sefirá de Malkut
La Cábala enseña que el Verbo existía antes de la Creación en forma de Pensamiento. Solo cuando el Pensamiento hubo concebido la Luz, ésta pudo ser expresada y creada por el Verbo. Vemos por consiguiente que tanto para el Yoga como para la Cábala la expresión directa del Absoluto (Brahman, En Sof) es una vibración sonora que da origen al Universo.
La Ciencia ha encontrado en efecto una radiación cósmica de fondo como eco del Big Bang, radiación que emite un sonido  que incluso ha sido recreado  a partir de las longitudes de onda de dicha radiación. (https://soundcloud.com/uwnews/bigbangsound100)

El Bindu y el Punto Supremo

La manifestación se representa por un punto llamado bindu (punto). Bindu es la fuente de la creación, es la semilla cósmica desde donde todas las cosas se manifiestan y desarrollan, es el núcleo de energía concentrada, el germen del sonido último, y representa los aspectos dinámicos y estáticos de lo masculino y lo femenino (Shiva y Shakti), unidos en Uno. Contiene todas las potencialidades del devenir. 

Sri Yantra
Según el texto tántrico Sharada Tilak la manifestación comienza al estallar el Bindu. El Bindu se representa como el punto diacrítico sobre el símbolo OM, o como el punto central del Sri Yantra. El punto esencial en medio del yantra es la Shakti suprema, que crece y toma la forma de un triángulo” (Kamakalavilasa). El punto recibe un rayo y en su seno se opera la polarización de Shiva y Shakti, las energías dinámicas y estáticas comienzan a relacionarse y los dos puntos suplementarios emergen, para formar una tríada: el triángulo primordial, llamado mula-trikona".
Como chakra, es el Bindu Visarga situado en el área de la coronilla. Algunas escuelas lo identifican con el séptimo chakra: Sahasrara, otras lo consideran un octavo chakra más elevado.
Por otra parte, en Cábala el Punto Supremo hace referencia a la primera sefirá,  Kether, la Corona Suprema. La palabra esplendor (Zohar) designa el punto brillante que el Misterioso hizo brotar al alcanzar el vacío y que es el origen del Universo, palacio construido para su gloria. Este brillo es en cierto modo la semilla sagrada del mundo: “Y la simiente de que proviene es sagrada” (Is. 6:13). De Kether parte el Kav o Rayo Relampagueante que hace surgir las sefirot. La primera polarización dá lugar a las sefirot de Jokmáh y Bináh, Energía y Forma, Espacio y Tiempo. Las tres sefirot constituyen la Triada Divina también llamada Gran Rostro.
Aunque más adelante veremos los chakras y sus relaciones con las sefirot, recordemos que el chakra Corona o sahasrara chakra se corresponde con la sefirá de Kether, cuyo significado también es corona.
La Reencarnación: Samsara versus Guilgul
La creencia en una esencia individual, alma, cuerpo causal, mente, conciencia etc, que evoluciona a través de sucesivas encarnaciones en cuerpos diferentes es común a muchísimas tradiciones espirituales. En el Yoga aparece ya en los Upanishads asociada a la ley del karma. “Karma” significa acción; se refiere a cualquier acción física o mental y a las consecuencias de estas acciones. Es equivalente a la ley científica de causa y efecto, o acción y reacción. Los frutos del karma son el placer y el dolor. El hombre vuelve a nacer una y otra vez para recoger los frutos de su karma, en un ciclo denominado samsara (vagabundeo, deambular), hasta que por fin alcanza la liberación de este estado, el samadhi. Patanjali cita dos grados en el samadhi: el samadhi samprajnata, en el que aún se conserva la conciencia de individualidad, y el samadhi asamprajnata, en el que la ósmosis con el Absoluto es total, realizándose la identidad entre  el alma individual (atman), y el alma universal (Brahman). El ser humano tiene que comprenderse en su totalidad. Es inmortal como esencia, pero debido a un proceso de identificación con el fenómeno contingente y relativo de estas dimensiones del ego se cree mortal. La Liberación consiste justamente en devolver la conciencia a su fuente imperecedera.(Yoga Sutras 4.4)

Representación del samsara
En las acciones que realizamos y que generan karma tienen gran importancia los samskaras. Estos samskaras no son sino fuertes impresiones en la mente, que determinan las creencias, actitudes y personalidad de un ser humano, generando la tendencia a repetir esos actos. Los samskaras de otras vidas anteriores actúan en el subconsciente condicionando nuestra conducta y convirtiéndose en las semillas de actividad que se manifestarán en el renacimiento futuro. Todos nuestros deseos y aspiraciones hacen girar la rueda del karma, y por ello se afirma que el yogui debe abandonar incluso el deseo de liberación. El Dharma, el Orden Cósmico, es también el destino personal, y cada uno de nosotros debe encontrar su svadharma, es decir su camino.

Ytzak Luria
La Cábala también recoge la doctrina de la reencarnación, guilgul, גלגול, o Guilgul Haneshamot, “retorno de las almas”. La palabra guilgul proviene de “galgal” que significa rueda. Los guilgulim son rotaciones de la esencia espiritual, que atraviesa en su evolución diversos estados o niveles de la Luz del Infinito, desde el más primario de nefesh hasta el más elevado de yejidáh. En el Zohar (2.99b) se lee: «Todas las almas están sujetas a la transmigración, y los hombres que no conocen los caminos del Señor, que sean bendecidos; ellos no saben que están siendo traídos delante del tribunal, tanto cuando entran en este mundo como cuando salen de él. Son ignorantes de las muchas transmigraciones y pruebas secretas que deben de pasar». El sentido de la reencarnación en la Cábala es positivo, como atestigua el hecho de que guilgul y Jesed (misericordia) tienen la misma guematria: 72, indicando que la misericordia divina nos da tantas oportunidades como necesitemos para evolucionar. En la obra Shaar Ha Guilgulim (Pórtico de las rotaciones) Jaim Vital compila las enseñanzas de su maestro, Ytzak Luria, “El Ari”, el cabalista que más desarrolló esta doctrina. Luria afirma que la reencarnación tiene un propósito sagrado: el cumplimiento del tikún, palabra que significa “reparación”. ¿Y qué es lo que hay que reparar?: el desequilibrio del universo, originado al descender el Rayo Relampagueante cuya luz era excesiva para las sefirot que debían contenerla a partir de la cuarta sefirá. Una de las consecuencias de este desequilibrio energético, conocido como Shebirat Hakelim, es el exilio de la Shekinah al mundo material, Malkut, y la pérdida de la Unidad original. El tikun es el trabajo que el hombre, cooperando con la divinidad, debe realizar para  rescatar a la Shekinah del exilio y reconstruir la Unidad perdida. Para ello necesita una evolución que requiere innumerables reencarnaciones, pues en una única vida sería del todo imposible encontrar y cumplir este propósito sagrado. Svadharma o tikún señalan pues a un destino individual que transciende la vida terrena y lleva implícito una evolución del alma hasta su Fuente.
La anatomía sutil: chakras versus sefirot
Los chakras (rueda en sánscrito) son puntos concretos situados en el eje central del cuerpo y en los que se cruzan los nadis, una especie de canales por los que discurre el prana, la energía vital. Este sistema es el equivalente en el cuerpo sutil a la circulación de la sangre en el físico. Existen muchos nadis, pero los tres principales son:
Ida: A la izquierda del central: Asociado a la energía femenina y fría de la luna
Pingala: A la derecha del central. Asociado a la energía masculina y cálida del sol.
Sushuma: El canal central en el que se alinean los chakras y por el que asciende Kundalini. Kundalini, (kundala:enrollada) es la energía cósmica evolutiva que posee cada individuo. Se encuentra “dormida” en el primer chakra y enrollada en él. Al despertar ascendería por sushuma atravesando todos los chakras hasta llegar a último, Sahasrara, lo que supondría el máximo nivel evolutivo alcanzable, la iluminación.

En realidad Kundalini no está totalmente dormida, sino que fluye generalmente por los tres primeros chakras, abriéndolos en mayor o menor grado, en consonancia con el grado de evolución del individuo.
Los Yoga Sutras de Patanjali describen 7 chakras:
Muladhara Chakra o chakra raíz: En la base de la columna, dónde se encuentra enrollada Kundalini. Representa el elemento Tierra y la función de supervivencia del ser físico.
Svadhisthana Chakra: Situado en el área genital. Representa el elemento Agua y la función de reproducción.
Manipura Chakra: Situado en el plexo solar. Representa el elemento Fuego y la función de afirmación del ser.
Anahata Chakra: Situado en el plexo cardiáco. Representa el elemento Aire y la función de amor más allá del ego.
Vishuda Chakra: Situado en la base de la garganta. Representa el elemento Eter y la función de expresión del ser.
Ajna Chakra: Situado en la zona del entrecejo, en la glandula pituitaria. Representa el elemento Avyakta, la nube primordial de materia y energía indiferenciadas y la función es el conocimiento del ser.

Sahasrara Chakra: Situado en la coronilla, en la glándula pineal. Cuando la Kundalini Shakti (principio femenino) se une con Shiva (principio masculino) en este chakra, el yogui alcanza el séptimo plano de la conciencia, la unión con el Absoluto.

Muladhara equivale a la sefirá de Malkut.
Swadhistana equivale a la sefirá de Yesod.
Manipura equivale a las sefirot de Hod y Netzaj
Anahata equivale a la sefirá de Tiferet. 

Vishuda equivale a las sefirot de Jesed y Guevuráh
Ajna equivale a las sefirot de Jokmáh y Bináh
Sahasrara equivale a la sefirá de Kether


Los tres primeros chakras equivalen a la Triada de Inserción en el Mundo y actualmente están activos en todos los seres humanos en mayor o menor grado. El cuarto chakra, Anahata, separa los tres chakras inferiores de los tres superiores. Corresponde a la sefirá central de Tiferet y es la frontera que separa el desarrollo personal del transpersonal, frontera que en el Arbol de la Vida se conoce como Velo del Templo. Solo algunos individuos consiguen el pleno desarrollo del cuarto chakra y el desenvolvimiento del Amor, que no es una emoción ni un sentimiento, como se vivencia en los chakras inferiores, sino un estado de conciencia en el que se experimenta la Unidad de todo lo que es.
Los 3 nadis principales se corresponderían a los 3 pilares del Arbol de la Vida:
El nadi Ida al Pilar Izquierdo.
El nadi Pingala al Pilar Derecho
El  nadi Sushuma al Pilar Central

Por último, y con respecto al ascenso de kundalini, que a veces se representa en el Arbol de la Vida como la serpiente Najustán recorriendo todos los senderos del Arbol hasta llegar a Kether en un proceso de evolución de la conciencia, el Hatha Yoga Pradipikta afirma que kundalini solo se despierta cuando la gracia desciende sobre uno. Patanjali afirma que debemos estar preparados a fin de acogerla cuando llegue: “Estén físicamente firmes, mentalmente estables y preparados espiritualmente para recibirla”. La palabra Cábala significa precisamente recepción, y apunta directamente a este mismo concepto, puesto que su notarikón: חן (jen, de Jokmáh Nistaráh, “Sabiduría Secreta”) significa exactamente lo mismo, “gracia”. La Cábala y el Yoga confluyen en este mismo concepto de estar receptivos, ya que la Gracia no desciende por nuestros esfuerzos, sucede, sin que nosotros hagamos nada. Cuando el fruto está maduro, cae del árbol, no por sí mismo, sino por una fuerza mayor que le atrae y que llamamos gravedad. Esa fuerza ya estaba ahí todo el tiempo, pero no puede actuar sobre el fruto hasta que éste no alcanza su sazón. 

2 comentarios:

  1. Muy bien explicada la relación, un placer leerte :) Gracias!

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  2. Mi nombre es David Blanco, instructor de yoga y buscador de lo sagrado. Tu blog ha sido como agua de Mayo, alucinante, he imprimido casi todas las entradas que has escrito, y me has inspirado el siguiente poema https://conscienciadespierta.wordpress.com/2016/07/03/el-arbol-de-la-vida/
    No dejo de maravillarme......lágrimas de Alegría al comprobar como todo se fusiona en una Sinfonía del Cielo y la Tierra, Astrología, Kabbalah, Tarot, Yoga, Metafísica, Bellas Artes...... ALUCINANTE. Me acabo de comprar en la casa del libro El Shefer ha Neshama de Jaime Villarubia, esperando con emoción su llegada. He estado mirando como poder levantar mi Arbol de la Vida nativo en internet pero no doy con ello. ¿Podrías recomendarme algo? Mi correo es dblancogil@gmx.es. Mi gratitud infinita por tu saber y compartir. OM shanti

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